Apunto de empezar la primavera, puede que hayas observado mayor presencia de insectos e incluso ratas o ratones.

Las empresas de control de plagas empiezan a recibir mayor número de solicitudes de servicios de desinsectación, desratización y fumigaciones en general.

¿Y por qué aparecen las plagas en primavera? Básicamente se debe al aumento de las temperaturas y, ligado a ello, al ciclo vital y reproductivo de las diferentes especies de insectos o roedores.

Plagas urbanas más comunes

Cuando hablamos de plagas urbanas, o plagas que podemos encontrar en nuestros hogares con la llegada de la primavera, principalmente hablamos de chinches, pulgas, cucarachas, ratas, ratones y termitas. Sin embargo también podemos encontrar avispas, arañas y hormigas, aunque estos últimos insectos no suelen considerarse plagas, a excepción de la avispa asiática.

El frío del invierno hace que muchos insectos permanezcan escondidos y con bajas tasas de reproducción, o incluso como en el caso de los mosquitos algunas especies son capaces de hibernar. Sin embargo ratas y cucarachas siguen sobreviviendo en nuestras casas, comercios y restaurantes al cobijo del calor y alimento que nosotros mismos les proporcionamos.
Las termitas brotan como las flores en primavera

Al igual que las flores brotan en todo tipo de árboles y plantas, las termitas parecen brotar de los termiteros una vez entrada la primavera. Suele ser el momento perfecto para detectar que tenemos una plaga de termitas. Se trata de la fase de reproducción en la que termitas aladas salen al exterior del termitero para aparearse y crear nuevas colonias. Ya que el resto del año permanecen en el termitero y en el interior de la madera, será muy difícil volver a verlas.

El problema es que a veces suelen confundirse con hormigas con alas, perdiendo la oportunidad de actuar contra la plaga que está dañando nuestro hogar.

Medidas para prevenir y controlar las plagas en primavera

Tal como hemos comentado en diferentes post, las principales medidas para evitar las plagas urbanas radican en impedir los accesos y las fuentes de comida y agua. Por un lado deberemos tratar de tapar todo tipo de grietas o pequeños orificios en nuestras paredes y ventanas. Por otro lado intentaremos que no haya agua en lavabos y fregaderos, grifos que gotean etc. Por último evitaremos que  nuestros alimentos estén accesibles para insectos, ratas y ratones, colocándolos en lugares seguros y cerrados herméticamente, y no dejando restos o basura por ningún lado.  No olvidemos la comida de nuestras mascotas, que a ser posible es mejor que no esté accesible de manera continua.