Junto a la legionella, otro de los grandes peligros del verano es la salmonelosis. Cada año podemos escuchar casos de intoxicación alimentaria producidas por esta bacteria y es que en verano, es cuando se produce el mayor número de casos. Al igual que la legionella y la mayoría de bacterias,  las altas temperaturas favorecen el crecimiento y desarrollo de estos microorganismos, siendo el verano la estación ideal para que haya más infecciones.

También hemos de tener otro factor en cuenta, la salmonelosis se transmite pos dos vías, por contacto huevos-rotos-salmonela--620x349con heces contaminadas o por alimentos que porten la bacteria. La salmonelosis vive en el tubo digestivo de animales como el pavo o el pollo, haciendo que sus carnes  y sobre todo sus huevos sean portadores de la bacteria. Y en verano solemos comer productos derivados del huevo como puede ser la mayonesa o salsas, siendo la intoxicación alimentaria la principal fuente de infección.

El hecho de no tener una buena higiene alimentaria, agrava los riesgos de contagiarse por varias enfermedades, entre ellas la salmonelosis. Pues no solo es el hecho de comer alimentos en mal estado, también podemos contaminarnos si no cumplimos los protocolos de seguridad como son no lavarse las manos, utilizar los mismos utensilios o la misma superficie de contacto en la que han estado previamente los alimentos portadores y utilizar agua de procedencia no segura. Con tan solo tocar una carne infectada y después un huevo que no lo este, podemos estar transmitiendo la bacteria, provocando que este se convierta en un foco de infección.

 Entre los productos con altas probabilidades de ser infectados tenemos:

  • Huevos crudos.
  • Carne cruda, aves y mariscos.
  • Frutas y verduras.

Son con estos productos, especialmente con los huevos, los que hemos de tener especial cuidado. Todos ellos, si no se siguen unas pautas, pueden ser grandes focos de infección.

Para empezar, hemos de asegurarnos de la procedencia de cada alimentos, si esta es sospechosa, es mejor descartarlos. Seguidamente, hemos de inspeccionarlos con atención, si presentan mal aspecto, olor, color o si contienen restos de plumas o excrementos, lo más prudente es desecharlos inmediatamente, limpiando con desinfectante  para cocina, cualquier superficie o utensilio que haya tocado el alimento sospechoso. Por último, aunque estén en buen estado, hemos de procurar que estén fuera de la nevera el tiempo estrictamente necesario. Por ejemplo, si hacemos mayonesa casera en verano, no hay que SALMONELOSIS CARNES Y HUEVOSdejarla fuera de la nevera demasiado tiempo y si hay que guardarla, nunca más de un día. Siendo aconsejable incluso comprar mayonesa industrial, pues el huevo que se utiliza está pasteurizado.

Aunque cocinando los alimentos pueden matar la bacteria, pues las bajas y las altas temperaturas son el gran enemigo de la salmonelosis, por ejemplo cocinando los huevos hasta que queden cuajados mataremos a la bacteria del todo, siempre es mas aconsejable usar el sentido común y deshacerse de cualquier alimento sospechoso que intentar matar la bacteria, pues siempre pueden quedar restos. Otra cosa a evitar, en el caso de los huevos, es lavarlos antes de sus consumo.

La salmonella suele encontrarse
en la superficie de la cáscara, lavando el huevo no vamos  a eliminar la bacteria, si no todo lo contrario, el riesgo aumenta muchísimo ya que la cáscara de huevo es porosa y al contacto con el agua los poros se abren y permiten el paso de la bacteria al interior. Por ello, no es nada recomendable lavar los huevos antes de almacenarlos en la nevera.hands

Siguiendo los protocolos de seguridad, que cualquier empresa de control de plagas nos ayudara a
cumplir, y usando el sentido común, evitaremos una enfermedad que si bien no es mortal en la mayoría de casos, es muy molesta, pues produce síntomas como diarrea, dolor abdominal, fiebre, náuseas, vómitos y dolor muscular. Además de que si somos un foco de infección, en el caso de tener una fábrica de alimentos, bar o restaurante, podemos encontrarnos con una multa e incluso cierre de las instalaciones, si así lo cree conveniente el inspector sanidad.