Como vimos en la anterior ocasión, muchas veces la cultura popular no siempre tiene razón. Muchos mitos pasan de padres a hijos, y con el tiempo, ciertas creencias se toman por verdad, cuando estas no tienen ninguna base científica ni ninguna prueba empírica.
Desgraciadamente, los mitos que destifiquemos aquella vez son los únicos, así que repasaremos algunos más, comprobando si son ciertos, o por el contrario, la ciencia los ha desmentido.

Mito: Debe lavarse la carne antes de cocinarla.

Realidad: Un mito totalmente falso y muy peligroso. Lo único que conseguimos lavando la carne antes
de cocinarla es esparcir por la encimera cualquier tipo de bacteria potencialmente peligrosa que se encuentre en la carne e incluso puedes llegar a contaminar alimentos listos para consumir.

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Mito: Las frutas y las verduras no se pueden congelar.

Realidad: Todo se puede congelar, y también la fruta y la verdura. El asunto es el cómo: las hortalizas de hoja verde deberán tener un escaldado previo para preservar mejor su textura; la fruta pulposa debe ir envuelta en bolsas de cierre hermético; la fruta harinosa  no tiene tan buena congelación, pero mejora con la función Express. En general todas las frutas y hortalizas deben congelarse debidamente envasadas en túperes o bolsas estancas para impedir que durante la congelación pierdan el agua que las conforma.

 

Mito: No debes comer alimentos que ya caducaron.

Realidad: La fecha de caducidad sólo indica que, pasando ese día, el producto pierde calidad y valor nutricional, no que ya no sirva. Si están bien conservados y no haya pasado mucho tiempo desde la fecha de caducidad, puedes seguir comiéndolos sin ningún problema.servir_la_comida_caliente_de_fernando

Mito: El horno de microondas mata las bacterias.

Realidad: Falso, no es la radiación la que acaba con ellas, sino el calor; que el alimento se torne seguro para comer depende de la temperatura interna que alcance. Este tipo de hornos no calientan homogéneamente las comidas, y las bacterias sobrevivirán en los puntos fríos.

 

Mito: La comida caliente debe dejarse enfriar completamente antes de ponerla en la nevera.

Realidad: No es recomendable dejar alimentos perecederos durante mucho tiempo fuera de la nevera, los microorganismos altamente patógenos pueden crecer en los alimentos a temperaturas entre los 5 y los 60 ºC, por lo que temperaturas dentro de ese rango son de riesgo. Refrigerar los alimentos es la manera más simple y eficaz de controlar el crecimiento de bacterias.

 

Mito: La congelación desinfecta los alimentos.

Realidad: Si bien la mayoría de patógenos detienen su crecimiento y sus actividades metabólicas con la congelación, muchos no mueren, sino que prosiguen su crecimiento cuando recuperan una temperatura conveniente, por encima de los 4 ºC. Por eso es conveniente descongelar en la nevera y consumir lo antes posible.

Two damaged tin cans isolated against a white background. DOF is from front to back (everything in focus).

Mito: Los alimentos de latas abolladas no son seguros.

Realidad: Mientras la abolladura no perfore la lata, no esté en las costuras, la tapa o la base, no hay ningún problema. Los que sí se debe evitar son las latas hinchadas u oxidadas. Aunque ante la duda, siempre es mejor no coger la lata abollada.

Mito: Solo se puede congelar inmediatamente después de la compra.

Realidad: Totalmente falso. Siempre se puede congelar un alimento si no ha superado la fecha de caducidad.